Mare Nostrum: vino, arte y cultura

MARE NOSTRUM:  mar Mediterráneo…  mar clave para nuestra Historia y Cultura.
Fenicios y romanos navegaron por él junto a los griegos, desde hace unos tres mil años aproximadamente, extendiendo cultura, arte, tradiciones y tantas cosas mas…entre ellas el vino.
La etimología de este mar procede del latín «Mar Medi Terraneum», cuyo significado es «mar en el medio de las tierras». aquellas donde se iniciaron los primeros cultivos vitícolas.
Suele considerarse que fue en el mundo griego donde el vino disfrutó de una mayor consideración, estando presente en los Symposia (los banquetes griegos), de donde pasó al mundo etrusco y romano.
Sin embargo, la vinculación de esta bebida con una posición social, el disfrute de una buena comida, el entablar conversaciones o disfrutar de los bailes mientras se disfruta del vino eran prácticas normales  tambien en el mundo faraónico.

Esto permite vincular aún más el mundo de la vid y del vino con la cultura mediterránea, encontrando evidencias de su consumo e importancia en la primera de las grandes civilizaciones que se desarrolló en torno al mar Mediterráneo.

Nave fenicia , recreación

Realidades que también, como ya hemos señalado, se constatan en el mundo de Siria-Palestina a lo largo de toda la antigüedad, no debiendo olvidar que fueron griegos y fenicios los que introdujeron formas de vida y de cultura que marcan los comienzos de una tradición, tanto histórica como cultural, que aún sigue vigente en la actualidad en muchos de los países de nuestro entorno.

Vitis vinifera  (Köhler Medizinal-Pflanzen)

Origen del cultivo
Existen evidencias arqueológicas en las que se indica que las producciones de vino más antiguas provienen de una extensa área que abarca: Georgia  e Irán (Montes Zagros), datando estos comienzos en el periodo que va desde el 6000 al 5000 a. C.

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Es una creencia generalizada que los comienzos de la elaboración del vino se ubica en una extensa zona situada al sur del Cáucaso: situado entre Georgia, Turquía, Armenia e Irán. La uva primigenia era la vitis vinifera sylvestris y se han recogido numerosas evidencias arqueológicas en las inmediaciones de Turkmenistán, Uzbekistán y Tajikistan datadas en lo que va desde el neolítico hasta comienzos de la época de bronce

Probablemente, el origen de la vid esté relacionado con el de la propia cultura humana. A lo largo de los milenios, la uva se ha convertido en una prodigiosa máquina natural de supervivencia.

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Todo comenzó con una cita casual; un encuentro que el azar quiso que se produjera superando incluso las limitaciones de la naturaleza: el matrimonio entre la vid y una levadura exógena conocida como “Saccharomyces cerevisiae“. Este microorganismo no se encontraba hace miles de años entre la flora propia de las distintas especies de vid. Más bien, estaba presente en especies arbóreas como el roble. Sin embargo, la tendencia de las vides silvestres a trepar por las ramas de los árboles pudo originar una espontánea inoculación en las uvas y la consecuente fermentación de su jugo que no pasó inadvertido a las primeras civilizaciones humanas. De ese modo, la producción de vino, casi tan antigua como la cultura, no sería otra cosa que el intento de domesticación y control de esta curiosa fermentación.

El hombre y la vid han seguido, a lo largo de los milenios, destinos comunes. El cultivo de especies domésticas de uva (Vitis vinífera) para su posterior utilización en la extracción de vino hubo de ir parejo al propio asentamiento de las primeras poblaciones nómadas que se  requiere para la recolección de suficiente cantidad de uva.El género Vitis, supo proliferar en zonas más templadas  y convertirse en exclusiva del hemisferio Norte

EGIPTO

La primera evidencia de la presencia de uva en Egipto son las semillas halladas en los yacimientos predinásticos (4000-3050 a.C.) de Tell Ibrahim Awad y Tell el Farain, situados uno al este y el otro al oeste del delta del Nilo.

Esclavos vendimiando. Pintura realizada en la tumba de Nebamun.

La primera evidencia arqueológica de machacado de las uvas con intención de extraer vino se puede observar en las representaciones del reinado de Udimu (ca. 3000 a. C.) En el Antiguo Egipto la cerveza era más popular que el vino.

Detalle de la tumba de Nebamun representando un banquete en honor a los dioses y el difunto (siglo XV a.C.)

El vino era considerado un lujo reservado a los sacerdotes y a los nobles, sin embargo en los periodos festivos lo escanciaban hasta los egipcios de las clases más bajas. Era costumbre cocinar el vino tras la fermentación para evitar su deterioro.
El vino también era empleado durante el proceso de embalsamamiento para limpiar los cadáveres, antes y después de las evisceraciones.

LA BIBLIA

“La embriaguez de Noé” de Miguel Angel Buonarroti, techo de la capilla Sixtina, Vaticano, Roma, 1509.

Miguel Angel muestra a Noe borracho delante de sus hijos, y simultáneamente, en el fondo Noé planta una viña.

Noé, el primer hombre que planta una viña, hizo vino con sus uvas, se embriagó y quedó desnudo en medio de su tienda.

Cam, el padre de Canaan, vio la desnudez de su padre y fue a decírselo a sus hermanos Sem y Jafet. Estos tomaron el manto, se lo pusieron sobre los hombros y, yendo de espaldas, vuelto el rostro, cubrieron, sin verla, la desnudez de su padre.

“Boda en Canáa” Jesús convirtiendo el agua en vino. Marten de Vos,, 1597, Catedral de Nuestra Señora, Amberes, Bélgica.
Las bebidas alcohólicas aparecen numerosas veces en la Biblia y en la literatura bíblica — desde Noé plantando un viñedo y emborrachándose en el Génesis a Jesús haciendo el milagro de convertir una importante cantidad de agua en vino en las bodas de Canáa y posteriormente incorporando el vino como parte del rito principal del Cristianismo: la Eucaristía

Banquete de Assurbanipal en Ninive. Primer ejemplo de banquete real recostado. Museo Británico. c. 640 a.C.
Las más antiguas escenas mesopotámicas en las que una pareja real aparece bebiendo cerveza sentada -y no reclinada- en un templo con ocasión del festival de la cosecha, probablemente en una suerte de comunión con la divinidad,
En otro tipo de banquetes más profanos ( mishtäh), donde la verdadera diversión está en la bebida, el aspecto comunal típico del simposio está ausente: es un señor o un rey quien invita.

LOS FENICIOS

La presencia fenicio-púnica en Occidente
Desde finales del siglo X o comienzos del IX a. C. según los hallazgos arqueológicos recientes de Huelva y La Rebanadilla, yacimiento próximo al aeropuerto de Málaga, los fenicios comenzaron a establecerse en el lejano Occidente, en torno a las Columnas de Melkart (Estrecho de Gibraltar), dando lugar a una expansión colonial que se convertirá en un fenómeno histórico de larga duración y amplia extensión geográfica.  Esta presencia colonial se extiende, desde la desembocadura del Segura hasta Cádiz, y presenta un patrón de asentamiento en el que los enclaves, muy próximos unos de otros, apenas distan unos pocos kilómetros entre sí.

Los fenicios, coinciden con el pueblo cananeo citado en la Biblia y sus descendientes púnicos de Cartago tuvieron una influencia directa sobre las culturas productoras de vino de los griegos y romanos que más tarde extenderían la viticultura por toda Europa.
También difundieron el uso de ánforas (a veces conocidas como «jarras cananitas») para el transporte y almacenaje del vino.
Estas primeras producciones llegan a las costas peninsulares hacia el siglo VIII a.C. y se caracterizan por su pequeño tamaño (40-50 cm. de altura), por tener la parte inferior más ancha que la superior, con la característica forma “de saco”, por presentar una carena más o menos marcada en el hombro y por tener el labio levantado.

Pero sin duda, la cerámica que mejor atestigua la llegada del vino, son las ánforas arcaicas de tipología fenicia que pronto comenzaron a fabricarse en la península y que son conocidas como R.1, Los fenicios, como pueblo marinero y comerciante, necesitaban unos recipientes adecuados para el transporte y almacenaje en largos desplazamientos por mar y tierra, así como para la conservación de productos, como aceite, vino, trigo y salazones.

Embarcación fenicia

Los continuos viajes de los fenicios en esta embarcaciones ligeras y “marineras”, propiciaron que  , las nuevas colonias griegas mediterráneas se convierten en los nuevos centros vitivinícolas de la Antigüedad Clásica: Siracusa y Catania, en Sicilia; la Magna Grecia (Ancona, Nápoles, Reggio Calabria y Tarento), en el sur de Italia;  Massilia (Marsella) y Nikaia (Niza), en el sur de Francia; Emporio (Ampurias), Rode (Rosas), Dianio (Denia), Alonis (¿Villajoyosa?), Eio (¿Hellín?) y Mainake (¿Málaga?) en el levante español.

Los talleres del Sur de la Península Ibérica pronto empezaron a fabricar ánforas siguiendo estos parámetros;

Relieve fenicio, con un lagar donde se pisa la uva.

La vitis vinifera , debió introducirse en la Península Ibérica a raíz de la colonización fenicia, la más antigua que llega a nuestras costas fueron los habitantes de Tiro, gentes con gran tradición en su cultivo y comercialización.
Los historiadores creen que no fue mucho después del descubrimiento del propio vino, el producto alcohólico del zumo de uva fermentado, cuando las culturas advirtieron su valor como bien comercial y el grado de conocimiento y habilidad para saber exactamente cómo transformar estos frutos en algo agradable de beber.

Ánforas de vino del periodo tinita. Abidos (c. 3000 a. C.) Louvre.

El vino era considerado una ofrenda aceptable tanto para dioses como para reyes, lo que incrementó su valor comercial en el mundo antiguo.
Desde sus asentamientos principales en Biblos, Tiro y Sidón, los fenicios empezaron a extender su influencia comercial a sus vecinos. Fueron uno de los primeros pueblos en llevar vino a Egipto. Desde allí pasaron del simple comercio a la fundación de colonias comerciales por todo el Mediterráneo.

Siguieron por la costa africana y terminaron fundando Cartago en el 814 a. C. Desde el Norte de África se extendieron a las Islas Baleares y la Península Ibérica, donde fundaron la ciudad de Cádiz
En la Península Ibérica, los fenicios viajaron al interior estableciendo rutas comerciales por los ríos Tajo, el Duero, el Anas (Guadiana), el Betis (Guadalquivir) y el Íbero (Ebro).

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Quemaperfumes de la Quéjola

Del siglo VI a. C. es la fortificación de La Quéjola, en Albacete, construcción destinada al almacenaje de ánforas de origen fenicio.

Cerro de la Cabeza Valdepeñas (Ciudad Real)

Excavaciones en la zona revelaron los restos de la antigua ciudad íbera del Cerro de las Cabezas, que fue fundada en algún momento del siglo VII a. C., hallándose varios ejemplos de cerámica, alfarería y objetos fenicios, incluyendo utensilios vitícolas.
Los vinos fenicios tuvieron una presencia tan duradera en el mundo grecorromano que la expresión «biblino» (relativa a la ciudad fenicia de Biblios) se usó para aludir al vino de alta calidad.

Los lagares documentados guardan gran similitud con los lagares del Mediterráneo Oriental, que consistían fundamentalmente en acondicionar el suelo para recibir las uvas, en muchas ocasiones se enlucía con cal o arcilla para impedir las filtraciones. La mayoría de los lagares estaban labrados en la propia roca y solían ser una o mas piletas destinadas a recepcionar el mosto. Estos lagares estaban próximos al viñedo, no así el almacenamiento del mosto que se hacia en el palacio o en los santuarios.

GRECIA

Ánforas púnicas.

Origen y difusión:
La viticultura ha existido en Grecia desde finales del periodo Neolítico, generalizándose el cultivo doméstico a principios de la Edad del Bronce.
La Grecia homérica ya dominaba el cultivo del vino con técnicas posiblemente importadas de Egipto, que le llevaba 2.000 años de ventaja.

Frescos minoicos

A través del comercio con el Antiguo Egipto, la civilización minoica de Creta tuvo acceso a los métodos vinícolas egipcios, una influencia que muy probablemente tuvieron sobre la Grecia micénica. Los palacios minoicos tuvieron sus correspondientes viñedos. Restos antiguos de ánforas en lugares como Chipre, Egipto, Palestina, Sicilia y el sur de Italia demuestran que los micénicos comerciaron activamente con vino por todo el mundo antiguo.

En la cultura minoica de mediados del II milenio a C., el vino y el toro sagrado estaban relacionados en la forma de copas con forma de cuerno llamadas Rhytón

Rhytón

El kylix de Dionysus  (taza de consumición) que fecha a 540-530 AC. Es una de las obras maestras de la cerámica ática de figuras negras, del alfarero Exekias y una de las obras más importantes en el Staatliche Antikensammlungen en Munich .

Con los griegos, la vid, y obviamente el vino,  comenzaron a revestirse de una categoría sagrada que los convirtieron en la ofrenda óptima para los dioses, sobre todo a Dionisyus.

El Merum o vino puro era solo servido para honrar a los dioses.

Los pueblos del Mediterráneo entraron en la civilización cuando aprendieron a cultivar el vino
Fueron los colonos griegos los que plantaron las primeras vides en el Lacio. Sorprendidos por las buenas condiciones climáticas y del terreno, fomentaron su cultivo y llegaron a denominar aquella tierra como Enotria, es decir, la tierra del vino.

Ánfora griega de figuras negras
En  una cara del vaso, se representaba a la diosa Atenea girada hacia la izquierda, armada con escudo y lanza, entre dos columnas; en la otra cara, una imagen que representa la disciplina en la que ha vencido el atleta.
Millones de unidades de ánforas, llevando los sellos distintivos de distintas ciudades-estado e islas egeas han sido desenterrados por los arqueólogos, demostrando el alcance de la influencia griega

Tumba de Vix cerca de Borgoña desveló varios objetos que demostraban los fuertes lazos entre los comerciantes de vino griegos y los habitantes celtas locales. El más importante era una gran crátera de manufactura griega, diseñada para contener más de 1000 litros de vino.

viticultura

Los griegos practicaron una forma primitiva de pisado de la uva. Se ponían cestas de mimbre llenas de uvas en cubas de madera o barro cocido con una cuerda o tablón encima. Los trabajadores del viñedo se sujetaban de la cuerda para mantener el equilibrio y aplastaban las uvas con sus pies
Los griegos creían que el vino también podía mejorarse añadiendo aditivos como resina, hierbas, especias, agua marina, salmuera, aceite y perfume. El Retsina, el Glühwein y el vermú son ejemplos modernos de esta costumbre
El estilo más común de vino en la Antigua Grecia era dulce y aromático, aunque también se producían vinos más secos.

Joven con un kílix, rodeado por dos jóvenes con esquifos. Medallón de une copa ática de figuras rojas, h. 490-480 a. C.

Los vinos que se conservaban bien y envejecían eran muy apreciados, con Hermipo describiendo los mejores vinos maduros con un buqué de «violetas, rosas y jacinto». Los poetas cómicos señalaban que a las mujeres griega les gustaba «el vino viejo pero los hombres jóvenes». El vino casi siempre se diluía, normalmente con agua o nieve cuando se quería servir frío. diluir el vino con agua como un rasgo de comportamiento civilizado
En la antigüedad, se hervía ocasionalmente el mosto para transformarlo en jarabe o miel de uvas. Los autores latinos mencionan diversas formas de conservación de las uvas e incluso del mosto. Se intentaba impedir la fermentación a fin de poder disponer de un líquido rico en azúcar.

Libaciones y religión

Artemisa  libacion Museo del Louvre
La libación consiste en derramar parte del líquido sobre el altar, o en el suelo, mientras se pronunciaba una oración. La mayoría de las veces se ofrece vino mezclado con agua (la mezcla que se bebe habitualmente) pero, según los tipos de ritual, también vino puro, leche, o una mezcla de vino, agua y miel.
La libación acompaña también el ceremonial del banquete común o simposio.
Otras libaciones que se consagran totalmente son las choai, del verbo griego chein: «derramar copiosamente». Están especialmente destinadas a los muertos. Derramadas en la tierra o sobre un túmulo funerario, tienen la función de establecer un lazo entre vivos y muertos.

El vino también desempeñaba importantes papeles religiosos, sociales y medicinales en la sociedad griega.

El culto de Dioniso 

“Baco” es una pintura del maestro barroco italiano Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571-1610). expuesta  en la Galería de los Uffizi, Florencia.
Bacchus es el nombre romano del dios griego Dionisio. Este dios aficionado al vino, la locura y el éxtasis a menudo aparece en escenas de jolgorio y desenfreno

“Bacantes danzando”

Su culto, era muy activo, si no misterioso, y fue inmortalizado en la obra de Eurípides ” Las bacantes”. A lo largo de todo el año se celebraban varias fiestas:
El festival más importante, las Grandes Dionisíacas, tenía lugar en Atenas durante cinco días de cada primavera. Para esta celebración los grandes dramaturgos griegos Esquilo, Sófocles y Eurípides escribieron sus magníficas tragedias. Después del siglo V a.C., Dioniso fue conocido para los romanos como Baco

La Antesteria se celebraba en febrero y señalaba la apertura de las jarras de vino de la vendimia del otoño anterior
El primer día se llamaba  Pithoigía, es decir «apertura de jarras». Los atenienses visitaban el santuario de Dioniso «en los pantanos» para abrir las jarras que contenía el vino nuevo
El segundo día se llamaba Khóes, es decir «la fiesta de las jarras». Se servían jarras de vino nuevo y se organizaba un concurso de bebida.
El tercer día se llamaba Khýtroi, es decir «fiesta de las marmitas». Estaba consagrada al culto de los muertos

Las Dionisias incluían representaciones teatrales tanto de comedias como de tragedias en honor del dios del vino.
Las Grandes Dionisias de Atenas eran, sin duda, las más importantes celebraciones que, en honor a Dionisos, se realizaban en todo el ámbito griego. Duraban varios días, pero ahora no podríamos establecer una cronología exacta del desarrollo de los diversos actos. Se sabe que la imagen de Dionisos era conducida procesionalmente hasta un templo vecino a la Academia, y luego devuelta al teatro.
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.El vino en Grecia nunca estuvo alejado de su relación mística con el culto a Dioniso aunque que los antiguos griegos creían tradicionalmente que Dioniso era una adición tardía al panteón griego, había cierto rechazo hacia su culto

Ménade danzando réplica romana de un original griego de fines del siglo V a.C. atribuido a Calímaco.Museo del Prado

Las adoradoras de Dionisio eran mujeres salvajes y sedientas de sangre llamadas Ménades

EL SIMPOSYUM
El simposio o banquete era común a todos los antiguos griegos, a quienes les gustaba mucho la alegría de los banquetes con motivo de las fiestas familiares, fiestas de la ciudad o cualquier otro acontecimiento digno de celebrarse: éxitos diversos, sobre todo en los concursos de los poetas o de los atletas, la llegada o la partida de un amigo. Este rito era compartido por los fenicios y otros pueblos semitas que lo llamaban marzeaḥ.

Escena en un “stamnos” con simposiastas travestidos. Museo Arqueológico Nacional

En la antigua Grecia los anfitriones (denominados symposiarch) podían convocar una fiesta en su propia casa que denominaban Agapē (literalmente: amor fraternal),

Joven prostituta danzando delante de un symposiarch,  con un aulos (flauta doble). Interior de un kílix ático de figuras rojas del Pintor de Brygos (Museo Británico, Londres)

el symposiarch (anfitrión) era el encargado de mezclar las proporciones de agua y vino para los invitados en un recipiente cóncavo denominado crátera (el vino de alta graduación antes de mezclar se denominaba acratos), a veces se delegaba esta función a los más viejos, o los que mejor conocían a los componentes de grupo.
Que el symposion fue una institución social central en el arcaismo griego es un hecho reconocido hace ya tiempo por la investigación: se admite que buena parte de la poesía arcaica estaba pensada para ser cantada y oida en banquetes, acompañada del aulos, y se ha sostenido que la importancia de la cerámica en el arte arcaico se debe a la demanda de cerámica decorada de calidad para los symposia.

Platón S.V-IV aC

Platón pertenecía a una familia de aristócratas con sólidas conexiones políticas. En realidad se llamaba Aristocles, y lo de Platón es un apodo que debía de hacer alusión a su prestancia física (Platón, literalmente, significa ‘el de anchas espaldas)
A los 18 años conoció a Sócrates, a través de su maestro Cratilo y ese encuentro marcó definitivamente su vida. Sócrates le hizo ver la ignorancia de quienes se decían competentes; le enseñó que la virtud es conocimiento; el vicio, la ignorancia, y que el máximo valor es la acción moral.
Los banquetes (simposia) hicieron surgir incluso un género literario, como demuestran, entre otros, “El banquete de Platón” y el de Jenofonte

En primer lugar se saciaba el hambre con la comida propiamente dicha.
En segundo lugar se procedía a la ingestión de bebidas, vino sobre todo, paralelamente a toda clase de distracciones en común
Lo que  caracteriza a un symposion, son precisamente unos rasgos: (hombres solos que beben en el andron en postura reclinada vino mezclado en una crátera, todo ello después de la comida propiamente dicha) que para los griegos diferencian una costumbre civilizada de otra bárbara.
Solían comer tumbados, o más bien con las piernas extendidas, en un lecho, pero con el torso recto o ligeramente inclinado apoyado en cojines o almohadones, como se ve en tantas pinturas de vasos y bajorrelieves que representan escenas de banquetes.

Kylix con joven escanciando vino Museo del Louvre

Se empezaba a beber con las libaciones habituales en honor de los dioses, sobre todo de Dioniso, la «bondad divina» que ha dado el vino a los hombres.
os.

Las Hetairas 

Las esposas no tenían entradas, pero las hetairas, mujeres a las que sólo se invitaba para el entretenimiento, divertían tañendo la flauta o bailando y se cuidaban de los más bebidos. Lo mismo podía surgir una conversación elevadísima, como la que recoge Platón en su Banquete, que degenerar todo en un desenfrenado alborozo.
Nos bastará por ahora recordar que en todos estos banquetes el vino jugaba un papel especialmente importante, y que en el symposion en particular es el elemento central en torno al que se desarrollaba, física y metafóricamente, la reunión.

RITO FUNERARIO

Exposición del cadaver

Próthesis
En el ritual funerario,  el vino el elemento fundamental;y se empezaba por la Prothesis, que consistía en lavar el cuerpo y vestirlo con ropas de carácter funerario, lo hacían las mujeres de la familia. Una vez preparado lo ponían en la sala de la casa con los pies mirando hacia la puerta. Después se le colocaba al difunto una moneda en la boca con la que pagar a Caronte el viaje a través de la laguna Estigia.

 

Tumba del “Tuffatore” (del “Nadador”, en castellano) 
Que fue encontrada en el enclave de la antigua ciudad griega de Posidonia, que pasó a llamarse Paestum en época romana
Se trata de una tumba de cista; que es un tipo de inhumación que consiste en cuatro losas laterales semienterradas en el terreno y una quinta que hace de cubierta
Las escenas simbólicas de banquetes, con un sentido alegórico de procesión funeraria y de tránsito a la otra vida, son representaciones convencionales dentro de la iconografía funeraria griega.
Según una interpretación, el joven difunto era un atleta que hacía natación, lo cuál no es que resulte muy probable, ya que la natación no es una de la actividades deportivas por antonomasia de los griegos

Tras el enterramiento, tenía lugar el perideipnon, es decir, el banquete funerario.Una vez transcurridos treinta días tenía lugar un rito llamado triakostia, en el que sobre la tumba ponían la parte de la basura generada en el banquete que habían celebrado tras el entierro. A esto se sumaba un último banquete, con el que se daba por finalizado todo este proceso

vasijas

Hay catálogos que diferencian los objetos inventariados en ánforas, jarras, hidrias, calderas, calderos, vasijas para beber, vasijas para aceites y ungüentarios. Otro catálogo,  baraja la posibilidad de clasificar los recipientes en función del uso, así estos, serán mixtos (uso polivalente), para riego, para el culto, para beber, para ungüentos, etc. Una tercera división adicional sería diferenciando formas abiertas y cerradas.Siguiendo el modelo clásico de estudio, dedica especial atención al arte ático de los periodos de arte clásico y arcaico, al periodo de la cerámica de figuras negras y al período de las figuras rojas. En términos generales es una clasificación de los vasos y su evolución desde la Época micénica a la Época helenística

1 Alabastrones
Para ungüentos


2 Ánforas
Las mas utilizadas
Aparecen por primera vez en las costas del Líbano y Siria, durante el siglo XV  a. C. y se extienden por todo el mundo antiguo. Fueron empleadas primero por los egeos, en la ciudad cretense de Knossos, y más tarde por los antiguos griegos y romanos como principal medio de transporte y almacenamiento de la uva, el vino, las aceitunas, el aceite de oliva, los cereales, el pescado y otros productos básicos, también salsas de pescado, tipo garum. Se elaboraban a gran escala en los tiempos de la Antigua Grecia y su uso fue común en todo el Mediterráneo hasta el siglo VII

3 Aríbalos
Para aceite y ungüentos

4 Askos
utilizada para servir pequeñas cantidades de líquido, como por ejemplo aceite.o vino
Pueden ser sencillos, los askos múltiples tienen habitualmente de dos a cuatro picos

.5 Exaleiptron

6 Hidrias
Las transiciones, sobre todo en el cuello, son más acuados que en el kalpis. Las hidrias de hombro se emplearon sobre todo como soporte de pintura  de la cerámica

7  cráteras
Indispensable en la utilización del vino

.8 Lekitos

9 Pixis

10 Skyphoi

 

11 Kylix usado para beber vino

12 Mastos
Recipiente para beber vino en forma de pecho femenino, de ahí su nombre

Mosaico romano con botella de vino, Museo del Bardo, Túnez

ROMA
El vino y el banquete en Italia prerromana.
Los contextos funerarios itálicos pre-orientalizantes incluyen restos de comida y de objetos asociados a ella, sobre todo vajilla cerámica; El extendido uso del vino a partir del s. VII refleja, el banquete con vino -o simposio- en el ámbito privado (aunque con connotaciones políticas) al lado del banquete sacrificial, en una línea que perduraría hasta época romana.

El triclinium
La sala llamada triclinium, era amplia y en ella se situaban varios lechos adornados con cojines y telas, donde los comensales se recostaban sobre su lado izquierdo y descalzaban, como símbolo de distinción social.La disposición de los comensales seguía un orden jeraquizado reflejo del estatus social de los invitados.Todo estaba colocado en torno a una mesa (tabulae), donde se servían las viandas y también habia candelabros para alumbrar la sala.

Dibujo de 1832 de los frescos de symposion etrusco de la tumba del Triclinium de Tarquinia. c. 460 a.C. 

Ya desde el Periodo Orientalizante la iconografía y los ajuares funerarios etruscos muestran rasgos que indican una adopción de elementos principescos asociados al banquete, en una forma que se viene denominando “banquete homérico”

El simposio proporciona “elementos traza” de helenización, la enorme abundancia en Italia de vajilla importada -metálica y cerámica- procedente del Este –Grecia y Fenicia–  asociada al banquete y en especial a la bebida, unida a la documentación fehaciente de la práctica de beber reclinados y probablemente de mezclar el vino,  incluso de recitar poesía en el banquete, permite hablar de un grado elevado de transmisión de contenidos culturales detrás de los materiales,
Así, parece posible hablar en el s. VI a.C. de banquetes no sólo en contextos funerarios, como muestran las tumbas, sino también de verdaderos simposia en ambientes “palaciales” como Murlo o Acqua Rosa.

El triunfo de Baco de Velazquez
BACO
Baco, en la mitología romana, dios del vino, identificado con Dioniso, el dios griego del vino, y con Liber, el dios romano del vino. Hijo de Zeus (Júpiter), se le suele caracterizar de dos maneras: una como dios de la vegetación, específicamente de los frutos de los árboles, que aparece representado a menudo en los vasos áticos con un cuerno con bebida y racimos de uvas.

Baco acompañado de Sileno

La segunda caracterización del dios apunta a los misterios de una divinidad que inspiraba cultos orgiásticos, de los que son ejemplo las ménades o bacantes. Este grupo de mujeres abandonaba el hogar y vagaba por el desierto entrando en un estado de éxtasis en su devoción al dios. Vestían pieles de cervatillo y se creía que poseían poderes ocultos.

Tiziano Vecellio di Gregorio,” La bacanal de los Andrios” 1523-1526

Las bacanales se hicieron cada vez más desenfrenadas. Por esa razón, el Senado romano las prohibió en el año 186 a.C. En el siglo I d.C., sin embargo, los misterios dionisíacos eran aún populares, como lo demuestran las representaciones alusivas encontradas en sarcófagos griegos.

Ritual funerario

Sin duda uno de los rasgos que más resalta en el mundo itálico es la importancia concedida al banquete funerario,  La iconografía y ajuares de las tumbas muestra banquetes colectivos y parejas -familiares- reclinadas, pero, sobre todo, una ideología más compleja que la del antiguo banquete funerario. Es incluso posible que se depositaran cadáveres en las tumbas en postura reclinada, apoyados sobre un codo, como para un banquete, que en efecto presidirían desde dentro de la tumba.

Banquete – Fresco de la Casa dei Casti Amanti, Pompeya

La mujer y el vino
En los primeros tiempos de Roma no se permitía beber vino a las mujeres por el temor a que si lo hacían podían perder el decoro y llegar a caer en el adulterio, lo que avergonzaría a la familia y provocaría dudas en cuanto a la legitimidad de los herederos.
“Mulier si temetum biberit domi ut adulteram puniunta”, “si una mujer bebe vino en casa, ha de ser castigada como una adúltera”.

Polibio sostiene que los romanos les prohibían beber vino a las mujeres, sólo les permitían beberlo cocido, que en su sabor parecía como un vino ligero de Agosthenes o de Creta. Podían beber las mujeres vinos condimentados como era la Murrina, mezclado con azafrán, áloe y mirra. Una ley de Rómulo prohibía a la mujer el uso del vino puro,llamado en la lengua arcaica, temetum. y establecía para ellas la absoluta abstinencia.
Catón nos dice que no solamente se las reprendía por haber bebido vino, sino que se las castigaba con tanta severidad, como si hubiesen cometido un adulterio.

Detalle de mosaico con vendimia, Iglesia de Priest John, Mount Nebo, Jordania

Toro de Osuna arte íbero

IBERIA
Durante el s. VI a.C. hay evidencia de que los Iberos ya producían vino, y que desde entonces su cultivo y consumo fueron extendiéndose.
El proceso por el que el vino y su uso se pudo introducir en Tartesos a través de Huelva, Cádiz y otros lugares está siendo muy estudiado, pero se sale de los límites temporales y temáticos de este artículo
Por tanto, si dicha costumbre del banquete existió en Iberia, y si fue introducida junto con el vino -lo que como veremos es discutible-, cabe que la llegada de productos comerciales griegos con motivos iconográficos asociados al banquete cayera sobre un mercado ya muy receptivo desde hacía quizá dos siglos.
En consecuencia, y por lo que se refiere a Iberia, la ingestión de grandes cantidades de vino, asociada o no a un banquete que incluye comida, o a un ritual funerario, no tiene por qué ser asociada a un proceso de ‘helenización‘, sino que puede ser muy anterior y deberse a una influencia semita

Ánforas iberas para el transporte del vino y aceite
La presencia de una amplia variedad de ánforas samias, corintias, greco-itálicas, quiotas, púnicas etc. es indicio de que, pese a la escasez de ánforas griegas importadas en el mundo ibérico a partir del s. V a.C., llegaban a Iberia cantidades reducidas de aceites y vinos importados, que como se verá más adelante pueden ser interpretados como productos de lujo distintos a las producciones de vino locales, y como tales, símbolos de status. Dicho cargamento iba acompañado de un amplio lote de vasos de figuras rojas y barniz negro, la mayoría asociadas al servicio de bebida (crateras, copas, etc.).

Imitaciones ibéricas de cráteras áticas de columna halladas en Andalucía

Anfora, posiblemente vinaria, procedente del palacio-santuario de Cancho Roano (Badajoz). Espacio N-6. s. V a.C. Museo de Badajoz.
Se trata de formas que derivan claramente de las antiguas R-1 fenicias, mantenidas incluso durante siglos.

Entre los soldados mercenarios no helenizados, se contaban contingentes de origen ibero a los que Platón recuerda probablemente en una sola ocasión, para referirse a su costumbre, compartida con otros pueblos bárbaros, de beber el vino puro y de embriagarse: “No hablo ahora de un uso cualquiera del vino o de la abstinencia total del mismo, sino de la embriaguez, de si hay que seguir la costumbre de los escitas y los persas, o incluso la de los cartagineses, los celtas, los iberos y los tracios, pueblos todos ellos guerreros, o bien hay que seguir la vuestra. Vosotros, en efecto, rechazáis enteramente esta práctica, mientras que los escitas y los tracios, que beben el vino puro, tanto las mujeres como los hombres, y lo vierten sobre sus vestidos, tienen la idea de que observan una costumbre bella y feliz”

Beber el vino mezclado con agua y no puro era un hecho cultural que para Platón -y para muchos otros griegos- identificaba a los helenos, mientras que la ingestión pura del mismo líquido y consiguiente embriaguez sería signo identificador de naciones bárbaras y guerreras -o de griegos abandonados al desenfreno y la molicie.

En Valencia, de hecho en Requena, hay evidencia de lagares, excavados en rocas, por el que el mosto pisado caería a través, de unos orificios, y desde un segundo orificio, que llevaba a las ánforas, dónde el mosto fermentaría en ellas 30 o 40 días, luego se procedía al tapado y almacenaje.

Nave en el puerto de Ostia

Los iberos traían vino de Italia. En concreto, caldos etruscos. Y no lo hacían por necesidad, ya que vino había de sobra, sino por puro esnobismo: los vinos etruscos estaban considerados una bebida de lujo y ponerlos en la mesa significaba que en esa casa se contaba con posibles.

Yacimiento de Capote
En el sur de la provincia de Badajoz. En el centro del poblado se ha documentado un espacio, verdadero punto focal en el castro, abierto a una de las calles, con restos de una serie de estructuras y materiales que su excavador asocia a la celebración de un banquete en el que podrían participar, sentadas en bancos corridos, unas veinte personas
El excavador da por seguro que el banquete documentado sería un acto colectivo-se sacrificarían hasta 24 animales- en el que participarían la totalidad de adultos del poblado, dirigidos por los notables sentados en el espacio reservado
.Los datos que se han analizado hasta ahora, arqueológicos y documentales, nos permiten afirmar que los Iberos y Celtíberos consumían cerveza, y, cuando podían permitírselo (más los Iberos que los pueblos del interior), vino. También que, a diferencia del ámbito centroeuropeo, las cantidades de vino disponible podían ser grandes ya desde época antigua (s. VI a.C.) gracias a la producción local (Benimaquía, la Quéjola). Sabemos también que la bebida se asociaba a banquetes en contextos ritualizados (Cancho Roano), especialmente en situaciones excepcionales (por ejemplo, de guerra, Numancia y Capote), y que el vino se consumía, libaba o ambas cosas en los funerales (Los Villares). Por último, sabemos que se conocía e importaba buena parte de la vajilla estándar griega especializada para la bebida de vino


Poblado de Los Villares  o Antigua Ciudad Ibérica de Kelin  Requena, Valencia

El mundo del banquete funerario es sólo una parte del conjunto total de usos sociales posibles del vino, y por tanto puede proporcionarnos una visión sesgada, pero con todo sigue siendo nuestra fuente principal. Como se ha visto, los datos de los depósitos de ofrendas de Los Villares,

Dama de Baza y ajuar funerario ibero. MAN

Estaba dentro de una cámara funeraria , donde había además un ánfora púnica que se comunicaba con la superficie por medio de un embudo, a través del cual seguramente se hacían desde el exterior, libaciones como ofrendas líquidas. Esto indica que se profesaba culto a la persona allí enterrada.

Paradójicamente, aunque no podamos hallar nada más lejano al symposion griego, esta forma de actuar se aproxima, más que la celebración de un hipotético perideipnon en el propio cementerio, a la práctica griega del periodo arcaico de disponer las llamadas “offering places” y “offering ditches” separadas del ajuar y al rito de la libación.

“MEDITERRANEO”  Joan Manuel Serrat.

FUENTES:

https://www.uam.es/proyectosinv/equus/warmas/online/articul4/figuras4.html#14

https://es.wikipedia.org/wiki/Tipolog%C3%ADa_de_vasos_griegos

https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:History_of_wine

http://s735.photobucket.com/user/cefyp/slideshow/Ceramicas%20fenicias/?albumview=slideshow

http://imperioromanodexaviervalderas.blogspot.com.es/2015/08/el-dios-baco-dionisio.html?m=1

https://vitisetvinumlex.wordpress.com/page/5/

http://roderic.uv.es/bitstream/handle/10550/34955/147.pdf?sequence=1

http://www.man.es/man/exposicion/recorridos-tematicos/arqueologia-muerte.html

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