Los niños de Murillo

 Hoy 6 de Enero, festividad de la Epifanía, quiero dedicar este artículo a los niños…pero no solo a los actuales, que son dichosos y felices al recibir sus regalos, en lo que probablemente sea para ellos, el día mas importante del año, sino a otros que contrastan notablemente, como los que en el S.XVII, pintó Murillo sobre todo en la ciudad de Sevilla. 
Vamos a ver a estos niños sevillanos y conocer mejor la infancia vivida en aquellos duros tiempos.

Detalle de una de sus Inmaculadas, donde aparece una nube de niños-ángeles

Aunque no existe fecha confirmada de su nacimiento, en su partida de bautismo figura el 1 de enero de 1618, por lo que diciembre sería el mes lógico de la llegada al mundo de Bartolomé Esteban Murillo en Sevilla
Por ello la celebración del cuarto centenario de su nacimiento se cumplió en 2017 y para ello  se organizaron varias exposiciones en Sevilla  que han abordado la obra del pintor desde diferentes prismas, poniendose el broche el 29 de noviembre de 2018 en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, exposición, que durara hasta el 17 de marzo de 2019. 

Autorretrato, hacia 1670, óleo sobre lienzo, Londres, National Gallery. 

La exposición «Murillo. IV Centenario», es una muestra antológica del pintor sevillano que reúne 55 cuadros procedentes de pinacotecas de todo el mundo, a las que se le suman los 17 que formaban parte de la exposición anterior sobre el convento de Capuchinos de Sevilla.

Inmaculada Concepción de los Venerables o de Soult (Museo del Prado, 1678
Tal vez el Murillo más conocido por el público sea el de las Inmaculadas, que evolucionó desde las  fórmulas propias del barroco pleno, a una sensibilidad que a veces anticipa el rococó.

“Niños comiendo melón”, 1650 Alte Pinakotehk, Munich
Pero hay otro Murillo, el de los niños de la calle, el de los pilluelos harapientos y piojosos que se reparten un melón robado, juegan a los dados o comparten almuerzo en aquella Sevilla que se hundía en la miseria, abrumada por los impuestos y la pujante, rivalidad de Cádiz.
ENTORNO HISTÓRICO
En el S.XVII, la vida y el pensamiento en la España de Felipe IV y Carlos II estaba dominado por el poder  de la Iglesia y fuera del círculo de la Corte no se hacía más arte que el religioso.

El Archivo General de Indias, Sevilla

 El comercio de Indias, la Audiencia, los diversos tribunales de justicia, entre ellos el de la Inquisición, el arzobispado, la Casa de Contratación, la Casa de Moneda, los consulados y aduanas, hicieron a Sevilla a comienzos de ese siglo  el «paradigma de ciudad».​ Aunque los 130 000 habitantes con los que contaba a finales del siglo XVI habían disminuido algo a consecuencia de la peste de 1599 y la expulsión de los moriscos.

Vista de Sevilla y su puerto en al S.XVII
Cuando nació Murillo seguía siendo una ciudad cosmopolita, la más poblada de las españolas y una de las mayores del continente europeo. A partir de 1627 comenzaron a advertirse algunos síntomas de crisis a causa de la disminución del comercio con Indias, que lentamente se desplazaba hacia Cádiz, el estallido de la Guerra de los Treinta Años y la separación de Portugal. 

Iglesia del Hospital de la Caridad, interior.
Pero el mayor problema llegó con otra epidemia de peste en 1649, de efectos devastadores. Además de muertos, hubo cientos de pobres «vergonzantes» contabilizados en cada parroquia o en instituciones específicamente dedicadas a su atención. Entre estas destacó la Hermandad de la Caridad, revitalizada después de 1663 por Miguel de Mañara, amigo de Murillo, que pintó varios cuadros con temática de las “obras de misericordia”para su iglesia.

“Niño con perro”, 1655-60 Museo del Hermitage
Si bien,tras los años difíciles, los cuadros del pintor, reflejan miseria, enfermedades y pobreza,  cuando pintaba niños, sus caras infantiles sonreian y parecian felices con pequeñas cosas: como jugar con un perrillo o poder comer un poco de fruta…

“Invitación al juego de la pelota”, 1665-1670. Londres, Dulwich Picture Gallery.

La fama de Murillo aumentaría gracias a las pinturas sobre temática cotidiana protagonizadas por esos niños, resultando muy originales en el contexto del Barroco europeo debidos a su personalidad.
Los coleccionistas extranjeros –banqueros y mercaderes especialmente de origen flamenco- adquirieron directamente al artista un buen número de cuadros.

El puerto de Sevilla en el S.XVII
En Sevilla, había una vida intelectual más rica que en la Corte madrileña, debido a la afluencia de gentes de otras latitudes y otras culturas, banqueros y negociantes atraídos por el comercio de Indias.

Nicolás Omazur por Murillo

Y entre ellos, en 1660 llegó a Sevilla Nicolás Omazur, miembro de una próspera familia de pañeros flamencos, que pronto se convirtió en cliente y mecenas del maestro sevillano. Tuvo así la oportunidad el pintor de pintar otros temas y asuntos, los cuadros de género con motivos tomados de la calle, al modo como hacían los pintores flamencos o italianos.

EL NIÑO JESÚS Y SAN JUANITO
El interés del pintor por los temas de la infancia y la propia evolución de la sentimentalidad barroca se pondrán de manifiesto también en las figuras aisladas del Niño Jesús y del Bautista niño, o San Juanito

El Buen Pastor Hacia 1660.  Museo del Prado
Murillo ha pasado a la historia como uno de los grandes pintores de temas infantiles, y no sólo por sus famosas escenas costumbristas protagonizadas por niños, sino también por representaciones como ésta, en la que aparece el Niño Jesús en la metáfora bíblica del Buen Pastor que apacienta y cuida de sus ovejas.

“Jesús como buen pastor” Boston Museum of Fine Arts, 
Se trata de un tipo de imágenes de gran éxito entre la sociedad sevillana de la época, y cuya eficacia devocional se ha mantenido intacta a través de los siglos. En este tipo de obras, que en muchos casos iban destinadas al culto privado, su autor se muestra como un verdadero maestro

“Niños de la concha” 1670  Museo del Prado 
A la hora de representar figuras divinas, como el “Niño Jesús” o “San Juanito”, como de género con personajes absolutamente reales. manifestaban una gran maestría,por lo que  Murillo se convertirá en uno de los principales pintores infantiles del Barroco.

San Juan Bautista niño Museo del PradoBastantes de sus temas no estaban descritos específicamente en la Biblia y algunos, como las escenas de la infancia de Cristo y san Juan Bautista, fueron fruto de su propia inventiva

“San Juan niño, con una oveja” National Galery, Londres
LOS NIÑOS
La serie de niños, está constituida por cuadros de mediano formato y composición diagonal, de luz sesgada que produce un  juego de sombras y reflejos
En uno de los ángulos del primer término suele aparecer un bodegón de frutas, muy al estilo barroco, que ya de por sí vale todo un cuadro.
Los niños, plenamente integrados y adaptados a su situación, muestran actitudes alegres y desenfadas, mientras comen, juegan o negocian

“Niño espulgándose”, 1645-50 Museo del Louvre, París
 En el Niño espulgándose, encontramos el primer tratamiento profano del tema. Se trata todavía de un cuadro de luces crudas, al estilo de Zurbarán, que desprende una sensación de tristeza y abandono.
Los especialistas consideran que este Niño espulgándose es la primera obra de carácter costumbrista de las realizadas por Murillo.
Se fecha entre 1645-50, con un estilo, que irá desapareciendo en las obras posteriores, con fechas que van de 1665 a 1675
Hay no obstante varias justificaciones para ello:

Murillo se sintió implicado y fue partícipe de la preocupación por la pobreza que respondían a la situación de un país en depresión y crisis de la que la populosa Sevilla, venida a menos por el traslado del puerto de las Indias a Cádiz

“Abuela desparasitando a su nieto”, 1670-75 Alte Pinakotehk, Munich
 Otra es el destino de estos cuadros en los salones de una burguesía acomodada, que sin duda vería con desagrado que la realidad más sórdida invadiera su hogar

Niño riendo con sombrero de pluma, Christie’s Londres

Finalmente debemos considerar la trayectoria personal del maestro: con la epidemia, perdió a sus tres primeros hijos en cuestión de semanas. Debió impactarle muchísimo y, de hecho, se nota en su pintura. En un momento posterior a la epidemia de peste, asoma cierto tenebrismo y al filo ya o superada la cincuentena, y con una vida familiar «poco feliz y de progresiva soledad»,es más proclive a la emotividad en su pintura cuando él era un pintor de la luz y del color.

“Muchacha con moneda” (Gallega), 1645-50 Museo del Prado, Madrid
Más adelante el maestro suaviza esta manera con luces tamizadas por un cielo nuboso, pincelada más amplia y fluida y gestos de una alegría vital que contrasta con los harapos que visten los niños

“Muchacha con flores”, 1670   Dulwich Picture Gallery, Londres
Cabe destacar entre ellos el de la Muchacha con flores, una niña casi adolescente, cuya sonrisa sensual y confiada puede rivalizar con la misteriosa y distante de la Gioconda

“Vendedoras de frutas”, 1670-75  Alte Pinakotehk, Munich

También llamadas “Muchachas contando dinero” Dentro de estas pinturas costumbristas infantiles conviene señalar las que aquí contemplamos, son dos adolescentes las protagonistas en el momento de contar las ganancias conseguidas con la venta de la fruta que tienen en el cesto muestran al descuido su mercancía de uvas y membrillos, un magnífico bodegón de resonancias flamencas.

“Niños jugando a los dados”, 1665-75 Altek Pinakotehk, Munich
Las similitudes entre estos “Niños jugando a los dados” y las “Niñas contando dinero” resultan significativas. Ambas escenas están bañadas con una luz similar y se desarrollan ante el mismo fondo arquitectónico. Dos de los chiquillos juegan a los dados en posturas encontradas mientras que un tercero come una fruta mientras que un perro le mira. Se supone que se trata de vendedores de fruta o aguadores debido a la presencia en primer plano de una canasta con fruta y una vasija de cerámica

“Niños comiendo pastel”, 1665-75  Allte Pinakotehk, Munich

Una vez más Murillo vuelve a destacar como pintor de gestos y actitudes, centrándose aquí en la alegría sonriente del pequeño que mira como su compañero se lleva el pastel a la boca, acción que también contempla el perrillo que les acompaña, que sólo los impresionistas podrán superar.
El naturalismo que define toda la composición se manifiesta con mayor fuerza en el cesto de frutas y el pan que aparecen en primer plano, una muestra más de cómo los pequeños consiguen sus alimentos a pesar de sus ropajes raídos y sus pies descalzos.

El éxito de la pintura de género de Murillo fue mayor fuera que dentro de España, lo que hizo que estas pinturas salieran del país después de la muerte de pintor. Tal era el éxito de las pinturas de Murillo en el extranjero, que en 1779 Carlos III prohibió expresamente su exportación, pero tras el expolio napoleónico, la mayoría de sus obras terminaron en las grandes colecciones internacionales

“Cuatro figuras en un escalón” 1655 Kimbell Art Museum, Fort Worth, Texas (USA)
Enigmática pintura, que se puede interpretar de diversas maneras.
Os pongo el link, donde se describen, para los que quieran conocerlas…son realmente curiosas:

https://historia-arte.com/obras/cuatro-figuras-en-un-escalon

“Tres muchachos”, 1670 Dulwich Picture Gallery, Londres
Murillo tuvo un esclavo negro llamado Juan que había nacido en 1657. Puede tratarse del modelo empleado para esta composición, también titulada en algunas ocasiones El pobre negro.  La escena tiene lugar al aire libre donde dos niños están dispuestos a iniciar su merienda cuando aparece un tercero que porta un cántaro, demandando un trozo de la tarta que están a punto de comer. El que tiene la tarta en sus manos la retira del campo de acción del muchacho negro mientras que el otro dirige su mirada al espectador y sonríe abiertamente

“Niño riendo asomado a la ventana” o “Niño apoyado en un antepecho”, 1675-80.  Museo National Gallery, Londres, Inglaterra.

Pero Murillo también diferencia entre el pícaro y los niños abandonados, que vagabundeaban por las ciudades españolas. y que tenían que ingeniárselas como podían para poder vivir sin recursos y sin nadie que les ayudara. Estos nos han llegado a través de los cuadros conocidos como «Dos niños comiendo pastel», «Niños jugando a los dados» (los dos en la Antigua Pinacoteca de Munich) o «Dos niños campesinos» (The Governors of Dulwich Picture Gallery de Londres).
El pícaro pasó también por los pinceles de Murillo surgiendo así “El joven mendigo” (Museo del Louvre), “Dos niños comiendo melón y uvas” (Pinacoteca Antigua de Munich), “Invitación al juego de pelota a pala” (National Gallery de Londres)etc…

“Anciana y muchacho” Museo Wallraf-Richartz

“Muchachas en la ventana”, 1670  National Gallery of Art, Washington
Muestra a dos mujeres en una ventana que observan a alguien o algo que llama su atención.

“Joven con frutas” National Gallery of Scotland, Edimburgo
Muestra a un muchacho mas mayor que en este caso personifica al verano

FUENTES:

http://platea.pntic.mec.es/~anilo/murillo/ninos.htm

http://www.artehistoria.com/v2/personajes/c2832.htm

https://www.museodelprado.es/coleccion/artista/murillo-bartolome-esteban/314440b0-386b-4b11-81f1-d84809e7704e

http://www.murilloysevilla.org/exposiciones/

https://elpais.com/elpais/2018/11/28/album/1543420966_218145.html#foto_gal_8

BIBLIOGRAFÍA:

Gaya Nuño, Juan Antonio. La obra pictórica completa de Murillo (1978). Barcelona, Noguer

Rizzoli.Young, Eric. Todas las Pinturas de Murillo (1982). Barcelona, Noguer.Bozal, Valeriano.

chity del amohttps://www.blogger.com/profile/080010416597106489420

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